
El apoyamóviles ya no está conmigo. Ha significado tanto, que creo que todavía le oigo llorar... ¿por qué me has hecho esto, morticia? ¿por qué no me quieres? ¿por qué me abandonas?
Y me siento más cruela de vil que morticia. ¡Cómo he sido capaz!!! Era verde, suave, blandito. No servía para nada, sobre todo si no tienes una casa con enchufes en la pared. Su vida conmigo no tenía ningún sentido, nunca podría haberse sentido útil, nunca jamás necesitado... Sólo se hubiera sentido IGNORADO... Pero, le cogí cariño. De puro inútil que era me acabó cayendo simpático. He tenido que verle marchar para darme cuenta de que lo quería. Una parte de mí se ha ido con él. Mañana intentaré recuperarlo.
Creo que ya nunca podría vivir sin un apoyamóvilesparacuandoestáncargándoseenelenchufe.
1 comentario:
no me lo puedo creer! la ultima vez que fui a amsterdam lo vi en un escaparate. la tienda estaba cerrada así que me tuve que volver con las ganas! la semana pasada estuve en lisboa y compré dos! no puedo creer que hayas dejado escapar algo tan vital en la vida moderna. el te echa de menos seguro... (la sincronicidad es algo terrible oiga lo ultimo que me esperaba era encontrarme un post sobre mi ultimo gadget fetiche)
Publicar un comentario